4 mar. 2013

Inscripciones

Cada vez que sale anunciada una nueva carrera popular en la isla donde vivo, lo primero que miro, y por este orden, es lo siguiente: lugar, kilómetros a recorrer, precio y fecha; después me gusta entrar en la web del evento para enterarme de los detalles tales como organizadores, perfil del recorrido, mapas, bolsa del corredor, etc.

Como saben, mi opinión sobre las carreras populares -más bien sobre su precio- suele ser negativa. Ya he expresado muchas veces que los precios que hay que pagar por correr una carrera de pueblo, con organización e infraestructura básica y con bolsa del corredor casi inexistente, son un disparate, teniendo en cuenta que hablamos de deporte amateur o popular. De hecho, y pese a la gran oferta existente, sólo he participado en una carrera popular en lo que va de año.

Entrando en materia, suelo distinguir entre organizador público y organizador privado:

- Si el organizador del evento es una entidad pública como un ayuntamiento, la cosa se agrava considerablemente tomando dimensiones rocambolescas, ya que el deber moral y social de la administración es gestionar los impuestos del ciudadano para que reviertan en éste, sobre todo en materia deportiva y salud. Además, si a todo esto sumamos la enorme cantidad de empresas colaboradoras que por norma general aportan algo a la causa (para obtener beneficios publicitarios, claro), como bebidas, dorsales, algún regalo de la bolsa del corredor, etc, no me cabe en la cabeza que al final se tenga que pagar semejantes cantidades de dinero por correr en una ciudad con un dorsal al pecho; máxime cuando es el propio consistorio el que concede permisos para cortar calles, controla a la policía local y demás detalles que supuestamente podrían encarecer todo el tinglado. Aunque en realidad, lo que no me cabe en la cabeza es que a pesar de todo esto, siga habiendo tal cantidad de gente que participe en este expolio.

-Si el organizador es una entidad privada, la cosa es diferente, no porque hagan las cosas mejor o porque las carreras sean más baratas, sino porque a pesar de lo que pretenden hacernos creer con supuestos eventos benéficos o con frases como "yo no gano nada con esto", es SU NEGOCIO. Sinceramente, no me creo que alguien pase por semejantes quebraderos de cabeza organizando una carrera popular y que no se lleve absolutamente nada, porque si es así, lo que deberían hacer es presentarse a las próximas elecciones. Este tipo de políticos son los que hacen falta en este país de pandereta, vino y toros.

Sobre lo de los corredores invitados, la pseudo-élite local, no voy a hablar, ya que si yo pudiese correr invitado por la organización, y encima tuviese la posibilidad de llevarme el premio en metálico -si lo hubiera- o una medallita a casa, estaría ahí el primero, con mi dorsal especial y mis privilegios a la hora de colocarme en la salida...

Para más mofa y escarnio, últimamente veo que, en un afán de justificar el desorbitado precio de la inscripción, se especifica lo que obtendrá el participante a cambio de su dinero. El siguiente caso es un ejemplo real:

Carrera X.
Precio: 25 €.
Incluye:

-Participación en la carrera. (faltaría más)
-Avituallamiento líquido y sólido durante la carrera. (que menos que agua y medio plátano)
-Avituallamiento en meta. (un acuarius -si queda alguno cuando llegues, si no agua- y el otro medio plátano)
-Asistencia durante la carrera mediante el dispositivo sanitario y de seguridad fijado por la Organización. (por su bien, más les vale tener aunque sea un ATS, porque sino les cae un puro tremendo)
-Masaje en la zona de servicios. (esto no es usual, pero si existe, generalmente son estudiantes de universidad que desean practicar las lecciones aprendidas. Por supuesto lo hacen gratis, por convalidación de algún punto en alguna asignatura, o por una cantidad ridícula de dinero. Ya cobrarán todo junto después cuando tengan su consulta).
-Cena de la pasta la noche anterior. (esto existe en algunas carreras de montaña; pasta a granel, servida en plan militar para tapar bocas, nunca mejor dicho).
-Bolsa del corredor. (El contenido de algunas es realmente cómico).
-Camiseta conmemorativa. (Cuya calidad es, en la gran mayoría de las ocasiones, de auténtica pena).


Que las carreras populares estén tan masificadas, con la que está cayendo en el país, y yo me dedique a escribir esto, me hace pensar que debo ser un auténtico zoquete..., aunque es todo tan surrealista que ya ni siquiera me sorprende...

Salud!

5 comentarios :

Ya puse la semana pasada mi opinion y en una prueba se me ocurrio pedir una aspirina al servicio medico para un pequeño dolor de cabeza y me dijeron que no tenian, una aspirina tio. Un saludico.

Me sorprende que siga habiendo tanta gente participante, que no tengan problemas a la hora de pagar, aún sabiendo que no van a conseguir sino la satisfacción personal por correr los kilómetros que tal vez corran cada día sin las molestias y la parafernalia que se arma en una carrera popular... pero eso que me lo contesten los que participan... será que se siente algo distinto??

Oferta-demanda,ese es el problema,mientras la gente pague,los precios seguiran subiendo.

En zonas como la Comunidad Valenciana ya hay auténtica competencia entre carreras ya que hay fines de semana que concurren en las proximidades hasta ocho o más carreras.
La cuestión de fondo no es tanto si es caro o barato sino si está justificado y como bien comentas en tu artículo en muchos casos no lo está.
En mi club organizamos la media maratón por ocho euros y te aseguro que no sobra nada, entre seguro, gastos de camisetas, trofeos, empresa de chips y clasificaciones y otras zarandajas salimos cuenta con paga. La cuestión es que nosotros somos corredores y no queremos cobrar más de lo mínimo necesario. Eso es algo que en muchas organizaciones de carreras evidentemente no pueden decir.

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