Sin querer entrar demasiado en el campo filosófico o sociológico, hablemos un poco de las normas.
En cualquier sociedad que se precie, existen normas y leyes que se hacen para cumplirlas. Como el ser humano es un animal despreciable hasta consigo mismo, es necesario tenerlo sujeto a normas férreas de convivencia y respeto, porque si no, esto se convertiría en una jungla. Lo que ocurre es que en realidad, esto es una jungla maquillada con normas y leyes que muchos (los listos) se saltan a la torera y que otros (los tontos) respetamos a pie juntillas.
Ante esto no hay remedio y solución posible: o se nace en un grupo o se nace en el otro. Si eres de los listos, te saltarás los semáforos, no usarás los intermitentes, defraudarás a hacienda, trabajarás gracias a un enchufe, te aprovecharás de cualquier cosa o persona, etc, etc... Si eres de los tontos, pues todo lo contrario... Y para eso amigos, no "se hace", "se nace". Hay que estar hecho de una pasta especial para poder ser del primer grupo, ya que si perteneces al segundo e intentas cambiar de bando, no sólo no lo conseguirás, sino que te harás mucha sangre durante el infructuoso camino...
Otra cosa bien distinta es si hablamos de las normas o leyes privadas, es decir, las que regularizan el funcionamiento de cualquier club, asociación, grupo, colectivo, equipo, evento, etc. Estos serían, básicamente, los sitios a los que uno accede o forma parte por propia decisión, sin obligaciones previas (como ocurre con las normas antes mencionadas, las sociales). Si uno quiere formar parte de alguno de estos colectivos, lo obvio sería que se hiciese respetando las normas internas, y si no nos gustan, pues nos vamos o no participamos. Por lo menos así lo veo yo...
De esta manera, y enlazando el tema con lo que nos interesa, si quiero pertenecer a un club deportivo, lo normal sería leer las normas o estatutos antes de tomar la decisión, o si queremos participar en algún evento o carrera popular, lo mismo... Eso sí, lo que no se puede es estar al caldo y a las tajadas, es decir, aceptar las normas que nos gusten y rechazar o no cumplir las que nos parecen un coñazo o no nos convienen. Y aquí es donde vuelve a aparecer la distinción de clases de personas, los listos y los tontos.
Los listos harán como con el resto de cosas en su vida: las que no les gustan se las pasarán por el forro aún a costa del resto de congéneres, y los tontos respetarán todo lo que puedan, aunque con ello se perjudiquen a sí mismos y beneficien a los listos... Así es la vida.
Lo que pasa es que, a diferencia de lo que ocurre con las normas sociales, en este caso no se va a la cárcel ni se obtiene multa alguna si se incumplen (aunque pensándolo bien, tampoco ocurre en aquellas; al final siempre pagan los mismos: los tontos), sino que se recibe alguna reprimenda, abucheo o simplemente no pasa nada.
¿Y a qué viene todo esto?, pues porque me parece una buena introducción a esta noticia:
Juez árbitro descalifica 82 participantes por correr con mp3 (Enlace al final)
A primera vista puede parecer excesivo (y de hecho, ese fue mi primer pensamiento cuando leí la noticia), pero intentando ser lo más pragmático posible, acabé opinando que el juez hizo lo que había que hacer: respetar las normas... Para eso está el reglamento, para cumplirlo y aplicarlo a rajatabla, y al que no le guste, que no participe; es así de simple.
Podemos argumentar que es "deporte popular", que "no podemos ser tan estrictos con el corredor aficionado", etc, pero con esos razonamientos sólo estaríamos dando cabida a los de siempre: los listos, y creo que ya tienen bastante como para seguir dándoles cancha...
¿Exagerado?, tal vez, ¿desproporcionado?, puede ser, ¿injusto?... de ninguna manera. Hay un reglamento que está para cumplirse y eso es lo que ha ocurrido.
Otra cosa es que no nos gusten las normas o creamos que están mal hechas e intentemos hacerlas cambiar por medio de estos actos, como si fuera una protesta, pero desgraciadamente, no es así. La desobediencia está muy bien si la aplicásemos en la vida real, frente a las injusticias, los abusos y los atropellos (de hecho, es una pena que no haya una desobediencia más firme, continua, real y verdadera en las calles de este país de pandereta, vino y toros), pero el listo nunca hace nada para cambiar cosas o para beneficiar a alguien que no sea a él mismo. No nos engañemos...
Salud!
Noticia
17/05/2013
Normas, listos y tontos
Sin querer entrar demasiado en el campo filosófico o sociológico, hablemos un poco de las normas.
En cualquier sociedad que se precie, existen normas y leyes que se hacen para cumplirlas. Como el ser humano es un animal despreciable hasta consigo mismo, es necesario tenerlo sujeto a normas férreas de convivencia y respeto, porque si no, esto se convertiría en una jungla. Lo que ocurre es que en realidad, esto es una jungla maquillada con normas y leyes que muchos (los listos) se saltan a la torera y que otros (los tontos) respetamos a pie juntillas.
Ante esto no hay remedio y solución posible: o se nace en un grupo o se nace en el otro. Si eres de los listos, te saltarás los semáforos, no usarás los intermitentes, defraudarás a hacienda, trabajarás gracias a un enchufe, te aprovecharás de cualquier cosa o persona, etc, etc... Si eres de los tontos, pues todo lo contrario... Y para eso amigos, no "se hace", "se nace". Hay que estar hecho de una pasta especial para poder ser del primer grupo, ya que si perteneces al segundo e intentas cambiar de bando, no sólo no lo conseguirás, sino que te harás mucha sangre durante el infructuoso camino...
Otra cosa bien distinta es si hablamos de las normas o leyes privadas, es decir, las que regularizan el funcionamiento de cualquier club, asociación, grupo, colectivo, equipo, evento, etc. Estos serían, básicamente, los sitios a los que uno accede o forma parte por propia decisión, sin obligaciones previas (como ocurre con las normas antes mencionadas, las sociales). Si uno quiere formar parte de alguno de estos colectivos, lo obvio sería que se hiciese respetando las normas internas, y si no nos gustan, pues nos vamos o no participamos. Por lo menos así lo veo yo...
De esta manera, y enlazando el tema con lo que nos interesa, si quiero pertenecer a un club deportivo, lo normal sería leer las normas o estatutos antes de tomar la decisión, o si queremos participar en algún evento o carrera popular, lo mismo... Eso sí, lo que no se puede es estar al caldo y a las tajadas, es decir, aceptar las normas que nos gusten y rechazar o no cumplir las que nos parecen un coñazo o no nos convienen. Y aquí es donde vuelve a aparecer la distinción de clases de personas, los listos y los tontos.
Los listos harán como con el resto de cosas en su vida: las que no les gustan se las pasarán por el forro aún a costa del resto de congéneres, y los tontos respetarán todo lo que puedan, aunque con ello se perjudiquen a sí mismos y beneficien a los listos... Así es la vida.
Lo que pasa es que, a diferencia de lo que ocurre con las normas sociales, en este caso no se va a la cárcel ni se obtiene multa alguna si se incumplen (aunque pensándolo bien, tampoco ocurre en aquellas; al final siempre pagan los mismos: los tontos), sino que se recibe alguna reprimenda, abucheo o simplemente no pasa nada.
¿Y a qué viene todo esto?, pues porque me parece una buena introducción a esta noticia:
Juez árbitro descalifica 82 participantes por correr con mp3 (Enlace al final)
A primera vista puede parecer excesivo (y de hecho, ese fue mi primer pensamiento cuando leí la noticia), pero intentando ser lo más pragmático posible, acabé opinando que el juez hizo lo que había que hacer: respetar las normas... Para eso está el reglamento, para cumplirlo y aplicarlo a rajatabla, y al que no le guste, que no participe; es así de simple.
Podemos argumentar que es "deporte popular", que "no podemos ser tan estrictos con el corredor aficionado", etc, pero con esos razonamientos sólo estaríamos dando cabida a los de siempre: los listos, y creo que ya tienen bastante como para seguir dándoles cancha...
¿Exagerado?, tal vez, ¿desproporcionado?, puede ser, ¿injusto?... de ninguna manera. Hay un reglamento que está para cumplirse y eso es lo que ha ocurrido.
Otra cosa es que no nos gusten las normas o creamos que están mal hechas e intentemos hacerlas cambiar por medio de estos actos, como si fuera una protesta, pero desgraciadamente, no es así. La desobediencia está muy bien si la aplicásemos en la vida real, frente a las injusticias, los abusos y los atropellos (de hecho, es una pena que no haya una desobediencia más firme, continua, real y verdadera en las calles de este país de pandereta, vino y toros), pero el listo nunca hace nada para cambiar cosas o para beneficiar a alguien que no sea a él mismo. No nos engañemos...
Salud!
Noticia
14/05/2013
El minimalismo se hunde...
En contraposición a lo que ven mis ojos, según los vendedores de calzado deportivo, o mejor dicho, según SportsOneSource, la tendencia al alza que hasta ahora ha mantenido la venta de zapatillas minimalistas, ha terminado, y en la actualidad, se encuentra cayendo "a plomo"...
Si bien en los dos últimos años el incremento en las ventas de calzado minimalista ha sido más que notable, las ventas de zapatillas con control de movimiento subieron en más de un 25% durante el primer trimestre del año, y las zapatillas con estabilidad en más de un 10%, mientras que la venta de las minimalistas se ha estancado (curiosamente, el año pasado salió una noticia parecida desde otra fuente proveniente de la industria de zapatillas deportivas; por ese entonces, los más listos del lugar se hicieron eco de ella, y para su ignorante tranquilidad, se apresuraron a dar los últimos puyazos al minimalismo)...
Para los que aún hoy día siguen considerando el barefoot/minimalismo una moda, esta es, sin duda, una excelente noticia; para los que hemos aceptado que hay otras maneras de correr, así como otros tipos de calzado para hacerlo, no es más que otra bufonada, a la que por lo menos yo, no le hago ni puñetero caso. Y no tanto por que no crea en los datos (aclaración abajo), sino porque, sinceramente, me importa un rábano lo que se venda, lo que se deje de vender, la moda y lo que la gente lleve puesto en sus pies o en cualquier parte de su cuerpo...
Lo que me importa realmente son los innumerables estudios científicos que han demostrado con creces los beneficios de una buena técnica de carrera (que pasan, indefectiblemente, por ir descalzo o por utilizar un calzado ligero, flexible, sin "drop" o con uno mínimo, y sobre todo, por el cambio a la hora de apoyar el pié), y sobre todo, me importan estos 2 años y medio sin lesiones, dolores o molestias, y llenos de buenas sensaciones.
Hace mucho tiempo que dejé de posicionarme claramente sobre el tema, o por lo menos, que dejé de "entrar al trapo" en discusiones sin sentido; no merece la pena. La cantidad de ciegos, sordos e ignorantes es tal, que el simple hecho de intentar compartir información, se convierte en una empresa titánica. Si a ello sumamos el egocentrismo y la falta de humildad de muchísimos corredores populares (los veteranos, en su mayoría), que les impide extraer algún tipo de conocimiento de alguien que no lleva suficientes kilómetros en las piernas, pues "apaga y vámonos".
Al final, y a medida que el tiempo ha pasado, nos damos cuenta de que no somos los minimalistas los que hemos iniciado y mantenido esta absurda "guerra" con los "tradicionalistas", sino todo lo contrario...
Siempre ha sido así, en todas las facetas y épocas de la vida: en cuanto alguien se sale del rebaño, el resto lo critica, y para colmo, recibe azotes con la vara del pastor...
Salud!
Noticia: http://www.runnersworld.com/running-shoes/sales-of-minimalist-shoes-plummet?
(aclaración) Evidentemente, no me creo los datos del todo, ya que hay muchos intereses en que la gente siga corriendo como ha hecho hasta ahora; de esa manera, la industria se sigue asegurando la venta de una buena cantidad de pares de zapatillas, ya que las "normas" dicen que hay que cambiarlas cada cierto número de kilómetros... Además, como las zapatillas convencionales hacen un flaco favor a la aparición de lesiones en los corredores populares (datos irrefutables), hay otros sectores (muchos médicos y terapeutas) que hacen su agosto de manera permanente...Con la llegada del minimalismo y su posible estandarización (algo totalmente utópico), se correría el riesgo de que la gente se de cuenta de cómo los fabricantes han engañado a los corredores populares durante más de 3 décadas, o sea que no interesa. Por otro lado, si con (mucha) imaginación nos situásemos en el momento en que la gente sintiese lo agradable, divertido y beneficioso que es andar y correr descalzo... ¿qué sería de la pobre y boyante industria del calzado moderno?...








