4 nov. 2011

Sólo para unos pocos

Seguramente muchos de ustedes son capaces de rescatar de su memoria algún momento de su niñez en el que tras la lluvia, salían a la calle calzando botas de agua y chapoteaban en charcos mientras mamá hacía la vista gorda por un rato. O tal vez, a la salida del colegio, fueron sorprendidos por una lluvia imprevista que les hizo correr un poco mientras intentaban sortear las acumulaciones de agua que se iban formando en la calle. Seguro que todos tenemos en mente alguna imagen de este tipo. Muchas veces se ha hablado de las buenas sensaciones que tienen algunos corredores al hacer su ejercicio preferido bajo la lluvia; se comenta que si les recuerda a cuando eran niños, que si es divertido mojarse y otros tópicos, que por serlo, no dejan de ser ciertos. De momento, también para mi, correr bajo la lluvia es una gozada.

Ayer fui un poco más allá e hice, a mis 38 años, algo que probablemente no haya hecho nunca. Digo probablemente ya que cabe la posibilidad de que no lo recuerde, pero dudo que cuando era pequeño, mamá me haya permitido correr alguna vez bajo la lluvia...descalzo.

Intento seguir añadiendo a mis entrenamientos una salida corta a la semana en la que corro descalzo. En ella procuro reajustar la técnica y sobre todo, divertirme enormemente, algo casi inevitable cuando se corre descalzo por la ciudad. Ayer el día estaba bastante desapacible desde por la mañana y aún a sabiendas de que las probabilidades de lluvia eran muchas, fui a hacer mis 5 km descalzo por la urbanización de siempre. Al salir del coche (sin calzado) ya empezaron a caer las primeras gotas de lluvia; hice igual que cuando salgo a correr calzado: no prestar atención a si llueve o no, simplemente salgo a correr. A los 5 minutos estaba empapado, nada anormal. Pero lo curioso fue que en uno de esos "flashes" que aparecen en el cerebro mientras corría, fui incapaz de recordarme a mi mismo haciendo lo que estaba haciendo: correr descalzo por la calle mientras llueve.
Al instante, una sensación de felicidad me invadió e hizo que brotara la sonrisa más sincera que poseo. No me refiero a la sonrisa que surge después de correr bajo la lluvia (calzado) o después de hacer unas series satisfactorias o siquiera la que surge después de haber acabado una carrera que nos ha salido muy bien, me refiero a la que nace al reconocernos probando algo nuevo y descubrir que nos gusta...mucho.

Creo que cuando somos adultos, y precisamente por esa razón, esos momentos de "descubrimiento" son muy escasos. La experiencia adquirida previamente y sobre todo, la comodidad, la costumbre, la verguenza y otros muchos conceptos que se van adquiriendo con la edad, tienen la culpa.

Salud!

9 comentarios :

Es difícil (con la edad, peor) llegar a sentir sensación de felicidad..., así que me alegro por ti. Besos

yo no recuerdo haber corrido nunca descalzo por la lluvia y también tengo 38... creo que me acordaría seguro... SAludos

A mi correr lloviendo no es que me encante, bueno, lo que no me gusta es que esté lloviendo cuando tengo que salir a entrenar pero si empieza a caer y no muy fuerte mientras estoy en ello, me gusta.

Y sí que he corrido descalzo lloviendo o si más no con el suelo bien mojado. Si correr descalzo en sí ya es divertido hacerlo sintiendo el barro entre los dedos... ;)

Imagino que debe ser una gozada pero yo aun no tengo curtido el pie para eso,todo se andar algun dia...si puedo decir que correr por hierba descalzo es una maravilla asi que de alguna forma comprendo tus grandes sensaciones.Esos grandes momentos son vida.
Un abrazo.

Ser un niño es una excusa perfecta para encontrar la felicidad en pequeños detalles como éste... Qué lastima que no lo seamos más a menudo! :)

La verdad que correr con lluvia es una autentica gozada de cualquier manera. Cuando te leo, me dan ganas de probar lo de ir descalzo (unos metros por la hierva), pero no acabo de atreverme.

Gracias a todos por los comentarios.

Salud!

El ozono, es decir tres moleculas de oxigeno, se libera en mayores cantidades cuando llueve y se nota mucho más cuando hace tiempo q no llueve o cuando hay carga eléctrica q es cuando la lluvía viene acompñada de una tormenta. Pues bien, parece ser q dicho gas nos motiva euforia y por lo tanto felicidad. Es decir q si encima corres, te da un chute de felicidad. Hay culturas q en las primeras lluvias lo festejan bailando constantemente, dando vueltas sobre ellos mismos, durante horas, logrando entrar en estado de trance.... no se si todo esto será verdad pues como casi todo en esta vida lo ley o vi en algún documental, pero al igual q tú, me gusta correr con lluvía y suele ser más gratificante d eloq a priori promete.

Buen blog!

¡Enhorabuena Gustavao! Esos momentos de "descubrimiento" son únicos. Yo todavía no lo he experimentado lloviendo, pero si con la tierra húmeda y es tal como tu lo cuentas. Sentirse vivo y conectado con el terreno.

Salu2

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