14 nov. 2011

Psicología del corredor

Llevo algún tiempo leyendo información sobre psicología del corredor, entrenamiento de la mente y otras cuestiones relativas a la manera en que podemos afrontar un esfuerzo deportivo y a la consecución del éxito en el mismo. Llegó a mis manos un libro algo antiguo (no más que yo) titulado Psicología del deporte y escrito por Ferruccio Antonelli y Alessandro Salvini en el año 1978.

Después de algunas generalidades deportivas, multitud de datos y referencias, llegué al apartado titulado "Psicología de la población deportiva" y es interesante el estudio que hacen sobre los caracteres psicológicos de los principales elementos de la vida deportiva como los atletas, el entrenador, el árbitro, los niños o el público. Me centraré en lo que nos atañe y reproduciré aquí el fragmento en el que hablan de los velocistas y los fondistas del atletismo. Aprovecharé también para ir poniendo en "negrita" las partes que más me han llamado la atención, así como algunos enlaces a definiciones de algunos términos que yo desconocía. Siempre se aprende algo...

La velocidad es un don ligado a la estructura nerviosa y, como toda cualidad innata, es escasamente susceptible de progreso. Los fisiólogos deportivos la han estudiado con afán destacando su semejanza con al genio, que no se adquiere y ni siquiera se merece. Surge completamente hacia el final de la adolescencia para declinar luego rápidamente al final de la juventud, y su caducidad no es el menor de sus aspectos misteriosos.
Los velocistas, en general, se ven transformados en atletas casi por casualidad. En efecto, su don tiene escasa necesidad de motivaciones para salir a la luz y no necesita de un prolongado período de adiestramiento. Habitualmente , los velocistas suelen manifestar una personalidad extrovertida, desinhibida, impulsiva y con atisbos de narcisismo y de actitudes histriónicas. A menudo, es posible hallar en los velocistas manifestaciones histéricas, inestabilidad del humor, caprichosidad e incapacidad de soportar las frustraciones. El velocista es el clásico atleta que hace desesperar al entrenador, rico como es de temperamento, emocionalmente complejo y poco disponible a los deberes del entrenamiento.
Los corredores de las distancias llamadas de "velocidad prolongada" son, en general, velocistas que pasan a correr distancias más largas a fin de obtener éxitos más significativos que los que se pueden conseguir en distancias más cortas. Una elección de este tipo nos los presenta como individuos volitivos, deseosos de autoafirmarse y capaces de resistir a las frustraciones y de proyectarse en una "auto-actualización" a largo plazo.
Para captar la psicología del corredor de medio fondo o de fondo acaso sea necesario hacer referencia a algunas consideraciones de orden psicofisiológico concernientes a la resistencia, don caracteístico de este tipo de atletas.

Inciso: Aquí habla de la resistencia como concepto...


La resistencia es un feliz enlace de las capacidades funcionales (en gran parte adquiridas a través un duro y constante entrenamiento) ligadas a la potencialidad del aparato cardiovascular y respiratorio. En efecto, el esfuerzo de un corredor es cada vez más productivo cuanto más consiga resistir al veneno de la fatiga utilizando un mayor volumen de oxígeno, que es el auténtico carburante de la célula viviente. Pero cuando el fondista, entregado a su esfuerzo, supera el equilibrio entre intercambios anabólicos y catabólicos, cae en un régimen de hipoxia (carencia de oxígeno). El entrenamiento se propone, precisamente, alejar el brote de los fenómenos de fatiga y de hipoxia a través de continuas "vacunas".

Así, el atleta entregado a la fatiga de la carrera o del entrenamiento, debe luchar continuamente contra los estímulos reflejos de la fatiga o de la carencia de oxígeno que le obligarían a interrumpir la acción. Esta lucha entre la psiquis y el soma apela esencialmente a los contenidos volitivos de la personalidad y a un Yo integrado capaz de controlar, dominar y guiar el cuerpo hacia aquellas metas que el individuo considera ideales o necesarias a la economía de su propia psiquis.


Los corredores de medias o largas distancias no compiten tanto contra el adversario como contra el tiempo y contra sí mismos. Para ellos la competición no es más que un simple paréntesis entre entrenamientos intensos, duros, monótonos, continuos y llevados sobre el filo de un compromiso obsesivo.
En la determinación volitiva de estos atletas se siente el peso de precisas motivaciones a la búsqueda de un desahogo, como la necesidad de satisfacciones alternativas respecto a la insuficiencia de la vida afectiva y laboral. Los mediofondistas y los fondistas se decantan, generalmente, desde el punto de vista psicológico, como introvertidos, fuertemente inseguros, deseosos de ver constantemente confirmada su propia valía y necesitados de la aprobación de un super-Yo exigente y fuertemente orientado a la tarea.
Tales rasgos psicológicos sirven de marco -en este tipo de pedestrismo- a un andamiaje caracteriológico de naturaleza obsesiva, dominada por las tendencias intrapunitivas de naturaleza sadomasoquista. De aquí la resistencia a la fatiga, a las mortificaciones del físico y a la tolerancia a las frustraciones, que representan un dato psicológico fundamenteal de los fondistas y de los mediofondistas empeñados en su cotidiana catarsis motriz.

Curiosas e interesantes deducciones psicológicas sobre los corredores, ¿no creen?...¿ alguien se ve reflejado?...

Salud!

9 comentarios :

siempre supe que los ultratrails y otros deportes en general de mucha resistencia tenían un punto de masoquismo.
Es curioso lo que una persona es capaz de forzarse y el dolor que es capaz de soportar, por el simple hecho de superarse a si mismo.
Irracional?? sadomasoquismo?? probablemente un poco de los 2, pero y la satisfacción que te llevas cuando lo has conseguido? Para mi vale el esfuerzo.
Un abrazo

Muy curioso el artículo. Es verdad que los deportistas tenemos patrones similares según el deporte por el que nos decantamos, pero tampoco hay que tomarlo al pie de la letra. Luego cada uno tendrá su idiosincrasia. Un abrazo.

Curiosas e interesantes deducciones psicológicas sobre los corredores, ¿no creen?...¿ alguien se ve reflejado?...

Si. Si tu te encasillas yo hago lo propio. Es un trato justo ¿no crees?

Muy interesante.

Así que correr me gusta porque mi super-Yo es muy exigente, esta bien saberlo. Lo de que competimos contra nosotros mismos más que contra el rival cierto, sobre todo nosotros los populares.

A parte de algunas afirmaciones gratuitas (vg: velocistas=extrovertidos, fondistas=introvertidos) y algunas sobregeneralizaciones, lo demás me parecen perogrulladas explicadas con palabras complejas, para que parezca interesante. Muy propio de psicoanalistas (que no es lo mismo que psicólogos, ojo) No estoy nada de acuerdo con lo que dice, no llama insatifechos, inseguros, obsesivos...

Nuevo ejemplo del simplismo de los psicólogos. Increible que vendan como ciencia a un batiburrillo de prejuicios y teorías desfasadas. Como libros de humor son buenísimos!!

Para hacer honor a la verdad, ese libro está escrito en 1978, escrito bajo el paradigma freudiano totalmente desechado por esa área del conocimiento (menos Argentina obviamente)

un saludo y enhorabuena por el blog

enjoy minimal!

Creo que como idea científica puede ser cierta. Todos somos un poco masoquistas corriendo 20 km montaña arriba y abajo o por ciudad, pero lo importante es la sensación personal de disfrute y, esto es una realidad, es completamente objetivo. Corriendo largas distancias te metes en tí mismo y te da tiempo a reflexionar, a pensar o quizá lo más importante, a vaciar la mente como en el yoga, pero renovando energía corporal. Se le puede llamar científicamente masoquismo o de cualquier otra manera, pero mientras no perjudiques a nadie puedes emplear tu energía como te dé la gana y además, si así te sientes mejor, contribuirás a que tu entorno sea mejor y sin duda estás haciendo algo positivo.
Un saludo a todos
nocorraisquepeor.blogspot.com

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